Las empresas enfrentan distintos desafíos a diario, incluyendo riesgos externos e internos. Mientras los riesgos externos provienen de los mercados, eventos geopolíticos o desastres naturales, los internos están relacionados principalmente con los propios procesos del negocio. Estos procesos pueden tener errores o ser fundamentalmente ineficientes y, en el peor de los casos, llevar a paradas de producción, problemas de calidad, costos más altos y, en general, insatisfacción del cliente. Para evitar estas consecuencias no deseadas, contar con un sistema de control interno (SCI) es la mejor opción.

Evaluación de riesgos
Un SCI ayuda a identificar y evaluar posibles riesgos en los procesos. Siguiendo un enfoque sistemático, las empresas pueden desarrollar estrategias para enfrentar los riesgos y proteger su negocio.